¿Recuerdas los últimos 30 minutos de aquel 11 de julio del año 2010?
Es una sensación en el estomago difícil de describir en unas líneas, una sensación parecida a cuando esperabas esa nota que podía convertir tu verano en el mejor.. o el peor del mundo… Esa sensación se convirtió en un alivio, “una mochila” de la cual por fin todos los españoles nos vimos con fuerza para desprendernos de ella y gritar a los cuatro vientos… ¡Campeones!
Las calles se convirtieron en un hormiguero de gente, recuerdo que era domingo, y altas horas de la madrugada.. pero no importaba. Todas las ciudades adquirieron un tono rojizo, todos los balcones eran portadores de una bandera de España. Aceptamos el pulpo como base fundamental de nuestra preciadísima dieta mediterránea.
Ese día no importaba nada, a todos los españoles se nos olvidó la crisis (por unas horas), teníamos otra cara, otra actitud. Fueron unos días alucinantes, de mucho ajetreo, de muchas emociones vividas en muy poco espacio de tiempo… Todos por unos días nos sentimos los amos del mundo… Curioso lo que puede hacer sentir en nosotros un aspecto tan insignificante como es dar 4 patadas a un balón ¿no?
¿Y tú? ¿Cómo lo viviste? Cuentanoslo!
