“La buena hospitalidad es sencilla; consiste en un poco de fuego, algo de comida, y mucha quietud” Vaya cita molona, ¿eh? Es de Ralph Waldo Emerson, un gran escritor americano del XIX. La verdad es que lo de la hospitalidad, que es esa cosa que se define por “cualidad de acoger y agasajar con amabilidad y generosidad a los invitados o a los extraños”. Hoy en día hay poco de eso, ya todos somos unos desconfiados y nadie es hospitalario con nadie. Pero hay EXCEPCIONES. Excepciones que además pueden ahorrar unas buenas pelas.
¿Sabéis lo que son los servicios de hospitalidad? Yo me he enterado hoy. Son unas redes sociales, o lugares, o grupos que ofrecen alojamiento sin pedir dinero a cambio. Si, como lo oís, gente que ofrece techo a cambio de... nada. De conversación, de conocer gente, de que a lo mejor si en un futuro me voy a tu país pues igual me quedo a dormir en tu casa... una especie de trueque, de hoy por ti y mañana por mí. Hay de todo, desde sistemas simples, como una librería que hay en París llamada Shakespeare & Co. que ofrece un sitio donde dormir a cambio de trabajar en la librería, hasta auténticas redes organizadas de gente que ofrece su casa o incluso la intercambia (en plan “yo me voy a tu casa de Salzburgo tres semanas y tu te vienes a la mía de Córdoba”). Aunque la red más popular que he visto se llama Couchsurfing, que se traduce con algo así como “surfeando en sofás”.
Pie de foto: Ejem... me refería a otra cosa
El Couchsurfing es precisamente un ejemplo máximo de todo esto que estoy contando: gente que viaja por todo el mundo alojándose en casa de desconocidos que abren sus puertas. Así unos pueden viajar por poco dinero y los otros conocen a personas de otros países, hacen amigos... pero es que además la página de Couchsurfing se ha convertido en una verdadera red social, con foros y blogs y páginas web de consejos sobre ciudades, guías de viaje, ofertas de tren y avión... el paraíso del que quiere viajar por cuatro duros. ¿Lo mejor? La hospitalidad. El volver a pensar en viajar como algo más que “ver monumentos”. Y sobre todo el poder hacer mil amigos en todo el mundo. No me digáis que no es una idea atractiva...
